De los 27 acusados al menos una veintena serían hispanos, varios de ellos de Argentina, Colombia y Venezuela, con edades comprendidas entre los 21 y 57 años.
De acuerdo con la acusación, al menos tres personas del sur de Florida lideraban una organización a través de la que conectaban a ciudadanos y residentes permanentes de Estados Unidos con extranjeros para que se casaran de manera fraudulenta con el fin de evadir las leyes de inmigración.
Los presuntos delitos fueron cometidos entre mayo de 2011 y febrero de 2014 y están acusados tanto los líderes de la organización como los ciudadanos, los residentes estadounidenses y los extranjeros que intentaban obtener la ciudadanía a través del matrimonio.