La orden del gobernador republicano suscitó una nueva polémica en el estado, donde las acciones contra la pandemia se han entrelazado con las próximas elecciones presidenciales.
DeSantis, un aliado del presidente Donald Trump, reconoció que la pandemia dista de haber terminado, pero afirmó que el peligro ha disminuido y que ha llegado la hora de reabrir los negocios después de seis meses en los que la gente ha quedado en el desamparo.
El anunció del viernes del gobernador autoriza a los restaurantes en todo el estado a reabrir de inmediato a toda su capacidad e impide a las ciudades y condados que les ordenen cerrar o funcionar a menos de la mitad de su capacidad, a menos que puedan justificar un cierre por motivos económicos o sanitarios.