"Tenemos que cumplir con las órdenes federales. Siempre lo hicimos", expresó Mike Fernández, portavoz del alcalde Carlos Giménez.
"No somos una comunidad santuario", aseguró en una rueda de prensa realizada un par de horas después que inmigrantes y activistas se pararon frente al edificio de la alcaldía para protestar y manifestar que estaban aterrorizados por la decisión del alcalde.
"Estos días han sido terribles para nosotras. Estamos aterradas de salir a trabajar, de salir a la calle, de subir al autobús", dijo a The Associated Press la mexicana Karla De Anda, en nombre de un grupo de trabajadoras del hogar. "Esto tiene que cambiar. No podemos vivir en el terror", manifestó la mujer de 42 años, quien vivió 10 años ilegalmente antes de poder regularizar su estatus migratorio.