Cherie Cancio, de 29, también nació en Miami y gestiona visitas a la isla para jóvenes cubano-estadounidenses deseosos de conocer su herencia.
Ambas son hijas del exilio. Las dos se muestran apasionadas en su aspiración de influir en el cambio en un país que lleva décadas bajo el régimen autoritario de los hermanos Castro, pero tienen puntos de vista muy dispares.
Para cientos de miles de jóvenes como Prío y Cancio, hijos de exiliados cubanos —algunos de familias que llevan dos o tres generaciones fuera de la isla— la muerte de Fidel Castro podría abrir la puerta a un mundo que les estuvo vedado durante mucho tiempo. O, al menos, parece ponerlo un poco más cerca.