Sin embargo este momento de felicidad estuvo precedido por la angustiosa travesía de siete días en el mar en una endeble embarcación. El viaje lo tomó por sorpresa y no lo pensó dos veces.
Primeras horas de balsero cubano recién llegado
Ramón Marzo Rodríguez aún no sale de su asombro. Lleva menos de 24 horas en los Estados Unidos y siente que su vida ha dado un giro de 180 grados.
Este miércoles la felicidad volvió a su rostro cuando tuvo la oportunidad de darle el primer abrazo a su hijo.