Puerto Rico 29 marzo 2019

Miguel Romero siente las consecuencias de su decisión

No le aprobarán un proyecto en la Cámara, y una correligionaria le recuerda que puede haber repercusiones políticas

Además de perder cerca de $11,066 de su salario anual tras ser relevado de la presidencia de la Comisión de Gobierno del Senado, el novoprogresista Miguel Romero comenzó a sentir ayer el calor político de su decisión de no ir por encima del veto del gobernador sobre el Proyecto del Senado 950, que buscaba restringir el aborto.

Ante su negativa a someterse a las reglas del caucus novoprogresista, Romero recibirá ahora un salario anual de $73,775, que es lo que devenga un legislador raso.

El Nuevo Día supo que su renuencia a desafiar el veto también terminó de inclinar la balanza en la Cámara de Representantes para que no se apruebe un proyecto de su autoría que busca que la regulación de los alquileres de vivienda a corto plazo -tipo Airbnb- pase a manos de la Compañía de Turismo.

La Cámara respalda un proyecto similar del representante penepé Eddie Charbonier.

De otra parte, la senadora novoprogresista Nayda Venegas Brown, autora del Proyecto del Senado 950, advirtió que la decisión de Romero podría tener repercusiones políticas.

“A la gente, le gusta que los líderes tengan una sola palabra. Que si entiendo que algo es negro, pues me voy a mantener en que es negro, que debe ser así y que tengo mi opinión de por qué es negro. No puedo decir al otro día que lo veo violeta”, dijo Venegas Brown en entrevista con El Nuevo Día.

Con el cambio de posición de Romero, la delegación penepé no tiene los votos para ir por encima del veto. No obstante, Venegas Brown dijo que el lunes se celebrará el caucus de la mayoría en el Senado y se discutirá el proyecto.

Ayer, el senador popular José Luis Dalmau reconoció que el miércoles recibió visitas de religiosos para “hablar del proyecto”.

“Me sostengo en mi voto (en contra)” dijo Dalmau. No obstante, dijo que, si alguien en su delegación hace “un planteamiento distinto”, a favor de la medida, tendría que escuchar.

Contrario a otras instancias en las que ha habido cambio de presidencia en una comisión, ayer no se les restringió el acceso a la oficina a los seis empleados de la Comisión de Gobierno, y tampoco personal de la Oficina de Trámites, Actas y Récords tomó posesión de los documentos que allí se manejan.

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Romero, quien celebraría anoche un evento de recaudación de fondos, dijo que el presidente senatorial, Thomas Rivera Schatz, le envió un documento que consigna que fue relevado de las presidencias de las comisiones de Gobierno, la Especial de Revisión del Sistema Electoral y la Conjunta de Revisión del Código Penal.

La transición se realizaría con el jefe de personal del Senado, Gabriel Hernández, y la directora de asesores de Rivera Schatz, Alicia Álvarez.

Ayer, trascendió que Rivera Schatz y Romero se reunirían, pero el encuentro no se concretó.

Romero dijo desconocer quién lo sustituiría en las presidencias de las comisiones del Senado. Uno de los métodos, supo El Nuevo Día, sería nombrar a la senadora Itzamar Peña, quien esla vicepresidenta de las comisiones senatoriales que presidía Romero.

Este último dijo que se comunicó con algunos empleados de su comisión, pero ninguno recibió ayer cartas de despido o traslado.

Romero puso el miércoles a disposición de Rivera Schatz las presidencias de sus comisiones, y le recordó en una carta que esos cargos eran de confianza. “Puse que estaba colocando a disposición suya (las presidencias), ya que se había hablado de un acuerdo de caucus que obligaba (a votar en bloque a favor de desafiar el veto)”, dijo.

“Y, cuando examinas la historia, la consecuencia de una decisión como esa es el retiro de las presidencias de comisiones. Reconozco que es una prerrogativa del presidente, pero no renuncié, le recordé que eso estaba ahí”, puntualizó Romero.

Fuente: elnuevodia.com

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