Puerto Rico 05 enero 2022

Mortal el impacto del repunte de COVID-19 en los mayores

Aumento exponencial de contagios se refleja en la muerte de personas en renglones de 70 años o más

El 85% de los 41 fallecidos por COVID-19 reportados por el Departamento de Salud del 12 de diciembre de 2021 hasta el pasado lunes fueron adultos mayores de 70 años o más, el grupo de edad que durante toda la pandemia ha estado en mayor riesgo de enfermedad severa y muerte a causa del coronavirus.

Los decesos ocurren en medio del brutal repunte de contagios en Puerto Rico provocado por la variante ómicron, cuya presencia ya es dominante en transmisión comunitaria en el archipiélago, por encima de delta. El secretario de Salud, Carlos Mellado, informó ayer, martes, que un 76% de las muestras secuenciadas, como parte de la vigilancia genómica, correspondía a la nueva variante.

Del total de muertes, 24 había completado su serie inicial de vacunación, pero solo tres habían recibido su dosis de refuerzo de la vacuna contra el SARS-CoV-2. Todos los vacunados fallecidos tenían condiciones preexistentes, informó Salud.

“En su mayoría, son personas de mayor edad. También, la mayoría tiene alguna condición subyacente -cáncer, diabetes, obesidad mórbida- que aumentan su riesgo de complicarse. La mayoría de esa mitad que estaba vacunada ya cualificaba para recibir la dosis de refuerzo, no la habían recibido, eso es lo que hace la diferencia”, subrayó la doctora Iris Cardona, principal oficial médico de Salud.

“No vamos a dejar de decir que la vacuna ofrece una protección contra la infección, pero no es una garantía absoluta”, dijo.

Un análisis de datos hecho por El Nuevo Día reveló que, durante el periodo de alza, si bien las personas de entre 20 a 29 años han dominado como el renglón de edad con más casos, hasta ayer, no se había reportado una sola muerte en ese grupo. Pero, entre los adultos de 70 años o más, con un aumento menor en contagios, había -al menos- 35 muertes reportadas. El panorama actual confirma la peligrosidad de ómicron para las poblaciones más vulnerables.

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“Es peligrosa para cualquier persona de edad avanzada, y, sobre todo, si tiene otras condiciones médicas. Es peligrosa, siempre el riesgo ha estado en los de mayor edad, con todas las variantes y esta no es distinta a eso”, afirmó Cardona. “Estamos trabajando contra un enemigo bien, bien contagioso, en mi vida había visto nada igual”, planteó.

Aunque el aumento en casos es mayor en el resto de los renglones de edades, lo que más preocupa a los salubristas, científicos y autoridades es que el exponencial aumento entre los adultos de 65 años o más todavía puede traducirse en más hospitalizaciones y fallecimientos en un momento crítico para el sistema hospitalario de Puerto Rico, que también tiene un alto número de trabajadores fuera de labores debido a contagios o cuarentena.

“Vamos a hacer todo lo posible para que el sistema de salud no colapse. Si no hacemos nada, eso siempre es una posibilidad. Tenemos un sistema de salud que es frágil, porque hemos tenido fuga de los trabajadores por distintas razones. Es la misma gente que también se está exponiendo. La línea está fina y estamos trabajando, apostando a todas las alternativas para evitar que eso ocurra”, afirmó Cardona.

Además del llamado a recibir la dosis de refuerzo de la vacuna, la doctora reiteró la disponibilidad de los tratamientos de anticuerpo monoclonar, así como las pastillas antivirales -que ya se habían recetado a 51 pacientes hasta el domingo-, herramientas para evitar el desarrollo de síntomas severos y prevenir hospitalizaciones.

A esas herramientas, se suman las medidas de contención individuales y las implementadas por el gobierno. “Eso es algo que se tiene que mirar todos los días”, manifestó.

El promedio de casos únicos diarios para la semana que culminó el 12 de diciembre de 2021 era de 8.3 en el renglón de 65 a 74 años. Pero esa cifra se encontraba en 444 al cierre de esta edición. En el renglón de 75 años o más, también hubo un salto exponencial, de 6.9 a 252 al comparar las mismas fechas, muestran los datos en el portal de análisis del bioestadístico y profesor de la Unidad de Harvard, Rafael Irizarry, que se alimenta del Bioportal de Salud.

La tasa de positividad en casos únicos se encontraba ayer en 19.9% para los adultos de 65 a 74 años, y 20.0% para los de 75 años en adelante. La cifra de casos por cada 100,000 habitantes, en esos renglones de edad, también retratan el aumento dramático de 2.3 para ambos renglones -el 12 de diciembre pasado-, a 123.3 y 84, respectivamente, ayer.

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“La razón por la que estamos viendo duplicación en las hospitalizaciones cada semana es que se están duplicando los casos de los mayores cada semana”, advirtió Irizarry.

Dentro de esos mismos renglones de edad -60 años o más- Salud estima que hay alrededor de 41,578 personas que no han recibido la primera dosis de la vacuna, en momentos en que la agencia urge a que las personas reciban la dosis de refuerzo.

El total de hospitalizaciones por COVID-19 aumentó ayer a 510, unos 74 pacientes más que el día anterior. Entre esos, había 53 recluidos en cuidado intensivo y 26 conectados a un ventilador. Del total de hospitalizados, 90 eran pediátricos, pero solo uno estaba en cuidado intensivo. El 12 de diciembre había solo 31 adultos y 3 pediátricos hospitalizados por el coronavirus.

Entre los diversos escenarios de riesgo, Cardona destacó las reuniones familiares durante el periodo navideño como principal cadena de contagios al momento. “No tengo duda de eso. Puede haber reuniones familiares particulares donde participan familias, pero no necesariamente de un núcleo familiar. Hacemos la visita, con cariño y amor, pero estamos llevando la infección”, sostuvo.

Hasta ayer, unas 754,363 personas habían recibido sus dosis de refuerzo en Puerto Rico, de los cuales 352,254 eran de 65 años o más, precisó Cardona. Eso es apenas el 31% de la población que completó su serie inicial de vacunación. La doctora explicó que, al observar la necesidad de refuerzo por renglón de edad, alrededor de 300,000 adultos mayores adicionales deberían recibir el refuerzo.

“Lo hemos dicho y la ciencia lo repite, el efecto que tiene esa dosis de refuerzo en la capacidad de producir anticuerpos que neutralizan el SARS-CoV-2 e incluso el ómicron”, apuntó Cardona.

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