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Vaticano

A 18 años de la muerte de Juan Pablo II, el más universal y viajero de los papas, canonizado en tiempo récord

"¡Santo súbito!" fue el clamor en su multitudinario funeral. Fue el Papa que le legó al milenio una Iglesia protagonista de la Historia, el que contribuyó a la caída del comunismo soviético, pero volvió luego su mirada crítica hacia los excesos del capitalismo y "el escándalo de la pobreza".

Juan Pablo II fue proclamado santo en tiempo récord para la tradición, a sólo 9 años de su muerte, en abril de 2014, en una ceremonia bautizada como de “los 4 Papas”, porque al mismo tiempo fue canonizado Juan XXII y porque el acto, presidido por Francisco, contó también con la presencia del pontífice emérito, Benedicto XVI, fallecido el 31 de diciembre del año pasado.

Karol Wojtyla, tal era su nombre secular, murió el 2 de abril de 2005. Seis días después, el 8, el Vaticano fue escenario del entierro más convocante de un Sumo Pontífice. Un millón de fieles llegaron a Roma y en la Plaza San Pedro lo vitorearon y pidieron su beatificación.

Desde el secretario general de las Naciones Unidas –Kofi Annan– al de la Liga Árabe –Amr Mussa-; desde las autoridades de la Unión Europea (José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión, y el premier luxemburgués, Jean Claude Juncker, presidente de turno de la UE), hasta el primer mandatario de los Estados Unidos, George W.Bush, que viajó a Roma acompañado por dos de sus antecesores en el cargo: su padre, el republicano George Bush, y el demócrata Bill Clinton: un impresionante número de personalidades mundiales se dio cita en El Vaticano para despedir al Papa más viajero de la historia.

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