Los aviones B-1 fueron escoltados por cazas surcoreanos en un vuelo bajo sobre una base aérea cerca de la capital de Corea del Sur, Seúl, antes de volver a la base aérea de Andersen en Guam, según un comunicado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en el Pacífico.
La misión, según el comunicado, era una respuesta a las pruebas norcoreanas de misiles intercontinentales de este mes.