El temblor produjo grietas, derrumbes e incendios en comercios, escuelas, hospitales y oficinas de la Ciudad de México. Diversos negocios cerraron, el tráfico mantenía las avenidas paralizadas y desde sus automóviles la gente escuchaba con preocupación los últimos reportes de daños y fallecidos.
Horas después del sismo, rescatistas buscaban sobrevivientes entre los restos de una escuela primaria que se derrumbó parcialmente en el sur de la ciudad. Algunos familiares dijeron que habían recibido mensajes de texto de dos niñas en el interior.