Tras el asesinato de los soldados la noche del martes en el suroeste del país, Santos reiteró que no dejará que la rabia le ciegue y que fue elegido "para hacer la paz y este es mi mandato".
En tono enérgico enfatizó que "hay que ponerle plazos a este proceso" y elevó la voz para decirles a los "señores de las FARC" que escuchen el clamor nacional que pide el fin de la guerra.
"No se hagan los sordos ante los colombianos que les estamos gritando: llegó la hora de acabar la guerra, la paciencia se nos agota", dijo el mandatario durante un acto junto a la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, en visita oficial a Colombia.