A un precio de hasta 4 dólares la onza (33 mililitros), la leche materna humana es un codiciado bien de consumo de lo que se está convirtiendo en una industria inesperadamente despiadada, que las entidades de Estados Unidos tratan de regular en medio de una lucha por el control entre los bancos sin ánimo de lucro y las entidades que buscan ganancias y la suministran a unidades neonatales de hospitales.
El debate entre las organizaciones de ambos bandos puede ser apasionado El dilema gira en torno a qué procesos producen una leche más segura para los bebés prematuros en unidades neonatales de cuidados intensivos, que necesitan la leche si una madre tiene problemas para producirla y o si el niño tiene problemas para succionarla del seno.
Los dos bandos reclaman tener más autoridad moral. Por lo general, los grupos sin ánimo de lucro dicen que la distribución debe ser altruista, mientras que las empresas afirman que las madres donantes merecen una compensación.