El recuento difundido el jueves sobre los últimos momentos del vuelo 9525 de la compañía Germanwings provocó que algunas líneas aéreas impusieran inmediatamente normas más estrictas en las cabinas de mando, y generaron interrogantes angustiantes sobre el móvil del copiloto alemán de 27 años, cuya respiración nunca se alteró hasta que desintegró el avión y a todos sus ocupantes.
"No tenemos idea de la razón", dijo el fiscal Brice Robin en Marsella al revelar las escalofriantes conclusiones alcanzadas por los investigadores tras reconstruir los últimos minutos del vuelo a partir de la grabadora de voces de la aeronave. La intención del copiloto Andreas Lubitz era "destruir este avión".
Funcionarios franceses, alemanes y estadounidenses dijeron que no hay indicios de que se haya tratado de un acto terrorista. El fiscal no dio detalles sobre por qué los investigadores no sospechan un móvil político; en lugar de ello, están enfocándose en el "ambiente personal, familiar y profesional" del copiloto para intentar determinar la razón que lo impulsó a hacerlo.