A medida que los fiscales intentaban armar el rompecabezas del porqué Lubitz dejó al capitán afuera de la cabina de mando y chocó el Airbus A320, la policía en los Alpes franceses trabajaba arduamente para recuperar los restos esparcidos de las 150 personas que perdieron la vida en la tragedia del martes.
En los allanamientos efectuados a las viviendas de Lubitz en Duesseldorf y la localidad de Montabaur surgieron documentos que señalan "una enfermedad existente y un tratamiento médico adecuado", pero no se encontró ninguna nota de suicidio, dijo Ralf Herrenbrueck, portavoz de la fiscalía de Duesseldorf.
Los documentos incluyen constancias médicas rotas que le permitían ausentarse del trabajo el día del choque, las cuales "apoyan la actual evaluación preliminar de que ocultó su enfermedad a su empresa y sus colegas", afirmó Herrenbrueck en un comunicado.