Muchos activistas de otros países se retiraron descontentos y luego comenzaron a reunirse, junto a los disidentes, en otro sitio, dando lugar a lo largo de la jornada a dos mesas bajo la temática de "participación ciudadana".
"El foro no es Cuba, se está individualizando el foro, solo quieren ser Cuba y Venezuela. Está bien tienen sus problemas, pero tenemos que respetar este foro de sociedad civil", dijo el panameño Jeremías Castillo de una ONG que apoyó el evento y acusó a los isleños de "vandalizar" el encuentro.
Abucheos y gritos de "abajo los mercenarios", consignas de "viva Fidel y Raúl", discursos encendidos de retórica revolucionaria se sucedieron durante más de dos horas en el salón Cristal del Hotel Panamá, donde se preveía que sesionara una sola mesa de trabajo sobre participación ciudadana y estaban presente más de un centenar de personas.