Pero Francisco es especialmente sensible a lo que ocurre en las prisiones. La pasada Navidad estuvo dos horas lavando los pies a un grupo de presos de una cárcel de Roma y en Palmasola también tendrá un momento de intimidad para conocer los testimonios de los presos.
El ex presidiario estadounidense Jacob Ostreicher no espera que Francisco pueda conocer lo que ocurre en Palmasola, donde él estuvo encerrado durante 18 meses acusado de lavado de dinero. "El papa no va a ver lo que realmente pasa" dice Ostreicher, que consiguió la libertad provisional en 2012.
Palmasola tiene capacidad para 800 personas aunque en la actualidad alberga a más de 5.000 reos, el 30% de los presos de Bolivia, entre ellos secuestradores, violadores, asesinos o simples ladrones de teléfonos celulares sin sentencia en firme.