Francisco Domínguez, procurador general, explicó en rueda de prensa que el dinero provenía de operaciones del narcotráfico en Europa y Estados Unidos y llegaba a República Dominicana a través de la frontera con Haití para luego ser enviado a Colombia.
Las detenciones se realizaron mediante varios allanamientos durante el fin de semana en algunas carreteras y en departamentos de zonas residenciales de la capital.
Además de los 1,7 millones de dólares, los agentes decomisaron dinero dominicano, armas de fuego, equipos tecnológicos y siete vehículos, algunos de ellos con compartimientos secretos. Los automóviles eran adaptados por técnicos colombianos.