En un día que lleva alegría a los niños en buena parte del mundo, Francisco expresó su angustia por los niños que son víctimas de actos de violencia como el reciente atentado terrorista contra una escuela militar paquistaní, o los que son vendidos o forzados a ser soldados.
Decenas de miles de romanos y turistas escucharon el jueves en la plaza de San Pedro mientras el pontífice ofrecía el tradicional mensaje navideño "Urbi et Orbi" (que significa "a la ciudad y al mundo" en latín) desde el balcón central de la basílica de San Pedro.
"En verdad hay demasiadas lágrimas esta Navidad", dijo Francisco al hablar del dolor y el sufrimiento en el mundo.