Morales sorprendió al pontífice con el presente inusual —un crucifijo tallado y unido al símbolo comunista de la hoz y el martillo— cuando Francisco llegó a La Paz el miércoles.
El crucifijo es una réplica del diseñado por un sacerdote jesuita, el padre Luis Espinal, quien fue torturado y asesinado por escuadrones paramilitares bolivianos en 1980. Francisco oró en el sitio del asesinato de Espinal a su llegada a Bolivia.
El crucifijo modificado causó asombro en algunos, quienes se han preguntado si Morales, cuya retórica socialista y anticlerical es bien conocida, trataba de hacer un señalamiento político cuestionable y posiblemente sacrílego, en el que se mezclan la fe y la ideología.