El pontífice caminó en la oscuridad en una Basílica de San Pedro completamente silenciosa al comenzar la misa de la vigilia, que precede a la celebración del Domingo de Resurrección, en el que se conmemora la resurrección de Cristo luego de ser crucificado.
En su homilía, Francisco dijo que el misterio de la Pascua obliga a los fieles a buscar una respuesta "a las interrogantes que desafían nuestra fe, nuestra fidelidad y nuestra existencia misma".
Durante la ceremonia nocturna serían bautizadas 10 personas procedentes de Italia, Portugal, Albania, Kenia y Camboya.