La esperanza cauta fue el tema del mensaje pascual "Urbi et Orbi" (a la ciudad y el mundo), un comentario pontificio sobre la situación mundial, pronunciado desde el balcón central de la Plaza de San Pedro.
Poco antes había celebrado la misa en la plaza azotada por la lluvia, donde decenas de miles de personas se protegieron con paraguas o capas de plástico.
El día de Pascua es "tan hermoso y tan feo debido a la lluvia", dijo Francisco después de la misa acerca de la fiesta más importante de la cristiandad. Agradeció las flores que decoraban la plaza, donadas por Holanda, pero el gris del cielo parecía apagar los colores brillantes de las azaleas y otras flores.