Con cerca del 100% de los votos contados, el partido del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, tenía 123 escaños, el equivalente al 28,6% de las boletas, pero se quedó lejos de los 176 que otorgan la mayoría parlamentaria. Al otro lado del espectro político, Vox, que hasta hace unos meses era una formación residual, entró con fuerza al Parlamento: la extrema derecha tendrá 24 representantes por primera vez desde la década de 1980.
En su discurso ante sus simpatizantes, Sánchez dijo que abrirá un proceso de diálogo con otras formaciones políticas para intentar forjar la que podría ser la primera coalición de la democracia española.
“No vamos a poner cordones sanitarios. La única condición es respetar la Constitución, avanzar hacia la justicia social, la convivencia y la limpieza política”, declaró desde un podio instalado en el exterior de la sede del partido, en el centro de Madrid.