Al recuperar Palmira, el grupo extremista al parecer aprovechó la preocupación de Siria y Rusia con Alepo y cronometró su ataque para que coincidiera con una ofensiva importante del gobierno para capturar los últimos barrios en poder de la oposición en el norte de la ciudad.
Palmira, con sus ruinas romanas de 2.000 años de antigüedad, tiene mayormente un significado simbólico en la guerra civil más amplia, aunque su ubicación en el centro de Siria también le otorga cierta significancia estratégica.
Combatientes del grupo Estado Islámico reingresaron a la ciudad el sábado por primera vez desde que fueron expulsados por fuerzas sirias y rusas en medio de mucha fanfarria hace nueve meses. La primera victoria importante del gobierno contra los extremistas en la histórica ciudad proporcionó a damasco la oportunidad de tratar posicionarse como una parte de la campaña global contra el terrorismo.