Oskar Groening declaró durante el juicio en la corte estatal de la cuidad de Lueneburg, en el norte de Alemania, que guardaba el equipaje y objetos de valor de los judíos cuando llegaban al campo en vagones para ganado y recogía y contaba su dinero. La acusación alega que su trabajo ayudó al funcionamiento del campo de exterminio.
El juez que presidía el tribunal, Frank Kompisch, dijo que Groening decidió formar parte de la maquinaria de muerte nazi.
El acusado se mantuvo sentado e inexpresivo mientras se leía el veredicto, y pareció escuchar con atención durante más de una hora y media mientras el juez detallaba el fallo, bebiendo en ocasiones de una botella de agua. Después salió del tribunal sin hablar con la prensa.
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