Las escaleras al altar se cubrieron con 150 velas encendidas, una por cada persona que murió, incluyendo al copiloto Andreas Lubitz, que según creen los investigadores estrelló el avión a propósito.
"No nos corresponde a nosotros juzgar", dijo antes del servicio el arzobispo de colonia, Rainer Maria Woelki, al diario Bild, explicando la decisión de incluir una vela por el joven.
La mayoría de las víctimas del siniestro del 24 de marzo en Francia eran alemanas o españolas. El vuelo 9525 se estrelló durante su ruta entre Barcelona y Düsseldorf.