En su primera aparición pública desde la muerte del fiscal Alberto Nisman, artífice de la denuncia más grave en su contra desde que está en el poder, la presidenta desafió por cadena nacional a jueces y fiscales a que la citen a declarar porque "no le tengo miedo", al tiempo que reclamó a la justicia que esclarezca la muerte del funcionario judicial para terminar con una larga historia de impunidad en Argentina.
Nisman, de 51 años, apareció muerto en su apartamento el 18 de enero, horas antes de comparecer ante una comisión del Congreso para explicar la denuncia contra Fernández como supuesta ideóloga de un plan para encubrir a un grupo de iraníes acusados del ataque terrorista contra un centro comunitario judío de Buenos Aires en 1994.
"Es descabellado pensar que nuestro gobierno pueda siquiera ser sospechado de una maniobra semejante", dijo Fernández sobre la denuncia en un discurso grabado que duró una hora y que ofreció sentada en una silla de ruedas a causa de una fractura de tobillo.