Iniciada la cacería de los atacantes, que según las autoridades de seguridad nacional fueron tres, el presidente François Hollande describió el ataque contra el semanario, cuyas caricaturas del profeta Mahoma habían condenas de musulmanes, como un "atentado terrorista, sin duda" y dijo que "en las últimas semanas" se habían frustrado otros atentados.
En principio nadie se hizo responsable del ataque, en el que murieron el director, conocido como Charb, y el caricaturista que firmaba como Cabu, dijo la vocera de la fiscalía parisina, Agnes Thibault-Lecuivre. Un oficial de policía que habló a condición de no ser identificado por tratarse de una investigación en curso, dijo que entre los muertos había dos policías, uno de ellos el guardaespaldas asignado a Charb debido a las amenazas de muerte en su contra.
Francia elevó su nivel de alerta al máximo y reforzó la seguridad en casas de oración, tiendas, oficinas de medios de comunicación y medios de transporte. Los más altos cargos del gobierno realizaban una reunión de emergencia. Hollande tenía programado hablar a la nación por la noche y las escuelas suspendieron las clases.