También pone bajo la lupa una política que se ha basado en extraditar cada vez menos hacia Estados Unidos, de donde llega el mayor apoyo económico para la lucha antidrogas.
Según un informe del Congreso de los Estados Unidos, el último año de gobierno del presidente Felipe Calderón 2012, fue el año con más extradiciones desde México, 115. Cuando Peña Nieto llegó a la presidencia en 2013, la cifra de extraditados cayó a 54 y en 2014, México extraditó a 66 personas a Estados Unidos.
Si el orgullo y la soberanía nacional fueron la motivación principal del gobierno a la hora de decidir que capos como Guzmán debían ser encarcelados y juzgados en México, ahora ha llegado el momento de la vergüenza internacional.