Tras superar su sorpresa de ver que Tsipras no presentó un plan detallado, los gobernantes europeos acordaron a regañadientes sostener una última cumbre el domingo, ya que —dijeron— eso daría a ambas partes una oportunidad de evitar el colapso de la desafiante nación helena.
Subrayando la gravedad del desafío, el presidente de la Unión Europea, Donald Tusk, decidió convocar a los 28 gobernantes de la UE a Bruselas y no sólo a los de los 19 miembros de la eurozona, porque para el bloque, "quizá sea el momento más crítico de nuestra historia".
El presidente francés Francois Hollande coincidió con el punto de vista de Tusk. "No se trata solo de un problema de Grecia, se trata del futuro de la Unión Europea" el que está en juego, apuntó.