En un llamado a actuar compartido con The Associated Press antes de su publicación, cuatro agencias de las Naciones Unidas advirtieron el lunes que la creciente desnutrición tendrá consecuencias a largo plazo, transformando tragedias individuales en una catástrofe generacional.
El hambre acecha la vida de Haboue Solange Boue, una niña pequeña de Burkina Faso que perdió la mitad de los 2,5 kilos (5,5 libras) que pesaba en apenas un mes. Las restricciones por el coronavirus obligaron a cerrar los mercados y su familia vendió menos vegetales. Su madre estaba demasiado desnutrida para amamantarla.
“Mi niña”, susurró Danssanin Lanizou, conteniendo las lágrimas mientras desenvolvía una frazada para dejar al descubierto el cuerpo esquelético de su hija.