Las autoridades francesas están irritadas de que Uber no pague los mismos impuestos y cargas que los taxis tradicionales, cuyos conductores se han manifestado contra lo que consideran competencia desleal.
Por su parte, Uber sostiene que el sistema francés está desactualizado y necesita reformas para mantenerse al día con aplicaciones electrónicas y geolocalización.
Uber no respondió inmediatamente el lunes a un pedido de declaraciones pero las autoridades prometieron la semana pasada seguir operando el servicio UberProp hasta que el tribunal supremo se pronuncie. Un vistazo a la aplicación indicó el lunes que había conductores disponibles en el centro de París.
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