El presidente catalán Carles Puigdemont respondió con una amenaza velada de independencia, diciéndoles a los legisladores locales que presenten un plan para contrarrestar el “intento de liquidar nuestro autogobierno” por parte de España.
Incluso los catalanes moderados se horrorizaron ante la amplitud de la medida y protestaron contra el anuncio del presidente del gobierno Mariano Rajoy con golpes de cacerolas y bocinazos de vehículos en las calles de Barcelona, la capital regional.