No se trata únicamente de al-Qaida, o del Estado Islámico de Irak y el Levante, ni de los discípulos de algunos guías religiosos incendiarios.
En vez de esto, dicen los expertos de seguridad, se trata de una furia generalizada impulsada por internet contra la sociedad occidental que se siente entre los musulmanes radicalizados y puede explotar en cualquier momento y lugar como la masacre en París, un ataque contra un museo judío en Bélgica o el asesinato de un soldado en las calles de Londres.
Este monstruo parecido a la hidra atormenta a los jefes de seguridad que tienen que enfrentar no sólo a los miembros de al-Qaida que buscan otro ataque como el del 11 de septiembre, sino como en París, con asesinos bien entrenados y armados que se vengaron de lo que percibieron como insultos a su religión asesinando periodistas.