¿A su Chevrolet 1958 se le rompió la espiral metálica del sistema de amortiguación y no hay dónde conseguirla? No se preocupe, los trenes usan parecidas. ¿Necesita un motor para su Buick 1954 y no hay cómo traer uno? Tranquilo, hay plantas eléctricas que tienen motores diésel que pueden servirle.
En Cuba, el embargo económico de Estados Unidos ha transformado a sus habitantes en algunos de los mecánicos más inventivos del mundo, que han logrado la proeza de hacer funcionar a algunos de los últimos automóviles que llegaron a Cuba de Estados Unidos: los clásicos de la década de 1950, que aún circulan por La Habana y hacen parte del paisaje de la isla.
Desde que se decretó el embargo, a Cuba no pueden entrar vehículos provenientes de Estados Unidos, entre los que se incluyen estos autos clásicos.