Las carencias diarias comienzan a irritar a aquellas personas que se ven obligadas a invertir buena parte de su tiempo en hacer las filas para adquirir desde pañales desechables o baterías para sus automóviles.
"Esto es humillante y lo peor del caso es que cuando logras entrar no consigues ni la mitad de la lista. No hay azúcar, no hay leche, no hay pollo, no hay aceite, sólo conseguí arroz y una cajita de mantequilla", dijo Beatriz Jaimes, un ama de casa de 28 años, que junto a su bebe de un año, esperó tres horas en una fila para poder entrar el jueves a un automercado del este de Caracas.
Jaimes como muchas otras personas en la fila había venía de visitar varias tiendas en días de búsqueda.