Las acciones contra los opositores son percibidas por los analistas como un “contraataque” del gobierno para demostrar que aún está fuerte tras el alzamiento militar del 30 de abril, que dejó al descubierto la existencia de fisuras en la fuerza armada y el oficialismo, y seguir golpeando el entorno del líder opositor Juan Guaidó, quien a pesar de haber perdido la inmunidad parlamentaria no ha sido detenido.
“Vamos a seguir en ofensiva en las calles”, afirmó el jueves Guaidó al descartar que los procesos iniciados contra los congresistas vayan hacer retroceder a la oposición.
El jefe de la Asamblea Nacional consideró como una “atrocidad” la detención del vicepresidente del cuerpo legislativo, Edgar Zambrano, y dijo en conferencia de prensa que el gobierno recurre a la “persecución” de diputados porque busca verse “fuerte cuando no tienen el respaldo del pueblo” y ante la “fractura” de la fuerza armada.