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Centroamérica

Venta de la virginidad, un negocio abominable en Centroamérica

SAN JOSÉ - Desesperado por el presunto involucramiento de su hijo en un escándalo de trata de personas con menores de edad y de la compra de la virginidad de niñas guatemaltecas, el abogado guatemalteco César Barrientos Pellicer, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, optó en marzo de 2014 por quitarse la vida de un disparo a la cabeza en Mazatenango, en el suroccidente de ese país.

En una residencia amurallada de una humilde colonia popular en las afueras de Comayagua, zona central de Honduras, una oscura trama –desbaratada en marzo del 2014– convirtía la virginidad de adolescentes en fuente de dinero: un estadounidense que es juzgado en Florida por espionaje al apropiarse de información clasificada de la seguridad nacional de Estados Unidos en una base militar del Departamento de Defensa en suelo hondureño, se hizo pasar por un magnate árabe y compró a doncellas hondureñas para ofrecerlas a clientes extranjeros por un precio que oscilaba entre $20,000 y $30,000 cada una.

Separados por unos 660 kilómetros, los casos de la red guatemalteca y de la hondureña han permitido destapar secretos de uno de los negocios que, con extremo sigilo y lubricado por fuertes sumas de dinero, golpea a Centroamérica: la venta de la virginidad de niñas centroamericanas.

"Hay una gran promoción de niñas para la venta de su virginidad, sobre todo por Facebook. Y a veces es al mejor postor", denunció la costarricense Rocío Rodríguez, directora ejecutiva de Alianza por Tus Derechos, organización no gubernamental de Costa Rica asociada a Save the Children, de Suecia, y que monitorea los fenómenos migratorios regionales y su impacto en la trata de personas. "La mayoría son manejadas por proxenetas y son pocos casos en los que son ellas mismas las que se ofrecen. Esto ocurre en toda la región centroamericana, incluyendo Costa Rica", dijo Rodríguez entrevistada por el Nuevo Herald.

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