El primer ministro griego, Alexis Tsipras, quien se juega el futuro de su gobierno de izquierda que llegó al poder hace apenas cinco meses, en este referéndum convocado apresuradamente— insistió en que un "no" fortalecería su capacidad para negociar un mejor trato con los acreedores, mientras que un "sí" significaría capitular ante demandas demasiado duras.
La oposición ha acusado a Tsipras de poner en peligro la membresía del país en el club de las 19 naciones que utilizan el euro y pidió que la ciudadanía vote por el "sí" porque equivale a conservar la moneda única.
Con cerca del 25% de la votación contabilizada el domingo por la noche el Ministerio del Interior emitió un pronóstico diciendo que el "No" ganaría cómodamente.