La empresa de 70 años de antigüedad anunció que liquidará sus locales en Estados Unidos, dejando en la incertidumbre a unos 30.000 empleados y marcando el ocaso de una cadena de megatiendas que se adentró en los corazones de generaciones de niños y padres.
El cierre de los 740 locales en Estados Unidos es el fin de una cadena que sucumbió ante implacables presiones, como el surgimiento de los videojuegos móviles y la popularidad de las compras por internet.