Puerto Rico 07 febrero 2022

Niegan que 1,000 estudiantes de educación especial estén en sus casas por falta de maestros

El secretario de Educación contradijo las expresiones que dio la secretaria asociada de Educación Especial

Aunque inicialmente la doctora Jessica Díaz Vázquez, secretaria asociada de Educación Especial del Departamento de Educación, confirmó que 1,000 estudiantes con diversidad funcional no estuvieran recibiendo servicios, el nominado secretario de la agencia, Eliezer Ramos Parés, negó la información.

La semana pasada durante una vista pública ante la Cámara de Representantes, Díaz Vázquez indicó que Educación no ha terminado de llenar 75 puestos de maestros, terapistas y asistentes. La falta de personal repercutía en que unos 1,000 estudiantes se vieran perjudicados.

“No debe haber ninguno. Entiendo que si hay alguno, debe ser falla de la secretaria asociada, por eso pedimos informes de la vista para adjudicar responsabilidades… No debería haber ningún estudiante que esté en su casa”, exclamó Ramos Parés a EL VOCERO.

El secretario explicó que, luego de una revisión de datos, consignó que de las 75 plazas vacantes, 40 surgieron al finalizar el año pasado, por concepto de jubilaciones.

“Las 75, primero que nada, no son necesarias. Se han hecho ajustes en las comunidades escolares y no todas son necesarias. Hay 40 de estas que son de sustitución por jubilación efectuadas al 31 de diciembre”, añadió Ramos Parés, quien antes de su designación como secretario de Educación, dirigía la secretaría asociada de Educación Especial.

Durante la vista pública, el representante del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Denis Márquez Lebrón, le preguntó a Díaz Vázquez cuántos niños y niñas estaban en sus casas, a lo que Díaz Vázquez respondió que faltaban 75 puestos de maestros y ayudantes, por lo que “se pudiera estar haciendo la matemática” para encontrar una cifra equivalente.

En ese momento, la representante del Partido Popular Democrático (PPD), Deborah Soto Arroyo, planteó que podrían ser diez estudiantes por salón, que en total asciende a 1,000. Aunque la Secretaria Asociada dijo que “no necesariamente” el número llegaba a diez, a nuevas preguntas de Márquez Lebrón sobre si había 1,000 estudiantes en sus casas, la funcionaria respondió en la afirmativa.

“Entendemos que sí, que pudieran estar recibiéndolo, obviamente tienen derecho a que se le pueda compensar y en los próximos meses. Necesitamos maestros para poderlos atender y trabajar”, destacó Díaz Vázquez, en alusión a que el tiempo se compensaría durante el verano.

A la misma vez, la secretaria asociada aludió a que la cifra de 1,000 era una minoría, ya que 80,000 estudiantes reciben el servicio.

“Lo primero que deben estar batallando, resolviendo, es eso, porque tenemos 1,000 seres humanos, que tienen un abanico de condiciones diferentes que ahora mismo están en su casa sin recibir el derecho constitucional a la educación”, declaró Márquez Lebrón, quien lo catalogó como una violación al derecho constitucional de recibir educación e incumplimiento con el pleito de clase incoado por Rosa Lydia Vélez contra Educación.

Díaz Vázquez señaló que la agencia ha realizado convocatorias abiertas y han ofrecido jornadas parciales para que profesionales recién graduados se unan al sistema, pero no han tenido éxito. Esta misma semana, miles de maestros se han ausentado de sus trabajos en un llamado “Teacher Flu”, en reclamo por un mejor salario y un retiro digno.

Espacios indignos

La revelación sobre la cantidad de maestros necesarios surge a toda vez que se ha reportado que los estudiantes con diversidad funcional que sí reciben el servicio presencial lo obtienen en espacios indignos, como es el caso de la Escuela Dalila Torres, en Guayanilla, donde los alumnos reciben terapia del habla en una covacha de la Escuela Padre Nazario.

Increpada sobre este problema, Díaz Vázquez aludió a que Educación “cuenta con unos retos de infraestructura. Eso no lo puedo negar y no lo puedo tapar. Es algo que nuestro secretario (Ramos Parés) ha estado mencionando y existe un plan para atender esa problemática”.

En entrevista con EL VOCERO, Ramos Parés subrayó que el problema de infraestructura no se circunscriben al sur, donde esa escuela en particular en que se encuentra la covacha era receptora de otro grupo de alumnos en la modalidad de “interlocking”, tras los terremotos en enero de 2020.

“La realidad es que estamos viendo situaciones a través de toda la Isla, que la comunidad escolar legitimaba y no estaban siendo atendidas. La situación de infraestructura es mucha. Deben ser la prioridad. Lo que vimos con esta covacha, tuve la oportunidad de hablar con el director de la escuela e inmediatamente se habilitó otro espacio en la escuela, porque había otro espacio en la escuela”, aseguró Ramos Parés.

Para Jeannette Morales, portavoz del Movimiento de la Niñez y Educación, es lamentable que se sigan perpetuando estas escenas, por lo que es un llamado a que los padres de niños con diversidad funcional se unan al reclamo del magisterio.

“Por lo general sucede en toda la Isla, sobre todo la falta de espacios dignos para niños de educación especial. Esa es un área que siempre ha sido un talón de Aquiles, porque a estas empresas no se les asignan espacios dignos, muchas veces son covachas, salones que no están adecuados. Los cierres de escuelas aportaron a eso, porque si antes no había espacio en la que estaba, menos ahora. Se están anunciando millones para reestructuración de escuelas, pero no se ven”, declaró Morales a este diario.

Pese a las múltiples reuniones que los grupos de padres han sostenido con la administración de Educación y Ramos Parés, la comunidad de padres afirmó no haber visto acción.

Otro problema que ha enfrentado esta comunidad escolar es relacionado al covid-19, ya que aquellos estudiantes no vacunados deben realizarse pruebas semanales para detectar la mortal enfermedad. Esto se ha convertido en un dolor de cabeza para los estudiantes con problemas sensoriales, según Joyce Dávila, portavoz del grupo Autismo Puerto Rico.

“Lo estuvimos trabajando con Educación y tuvimos reunión con Salud, para eximir a ciertas condiciones. Estamos trabajando eso porque los jóvenes con autismo, problemas sensoriales, no toleran las pruebas semanales. Hay que agarrarlos entre cuatro, las mamás han cogido puños. Tengo una mamá con una costilla rota cuando le pusieron el booster [refuerzo] a uno de los hijos”, relató Dávila.

La portavoz indicó que la experiencia tiene repercusiones en la vida de esos niños, pues “nos preocupa el día que de verdad requieran hacerse una prueba de laboratorio, porque les crea fobia”.

“Ya algunos de los laboratorios no los quieren por los problemas que han surgido y que tienen que agarrarlos entre cuatro. Es un problema bien serio que nadie piensa porque no les toca. Sensorialmente, es impasable a ellos y todas las semanas ir a meterte un hisopo de esos, es peor que sacarle sangre”, subrayó Dávila.

Fuente: elvocero.com

Notas Relacionadas

Deja tu comentario