ONU 25 julio 2017

Celebran la Constitución del Estado Libre Asociado en medio de pugnas

Hablar del futuro del Partido Popular Democrático parece estar ligado invariablemente a su postura de status

En el marco de la celebración del 65 aniversario de la Constitución de Puerto Rico, firmada en 1952, su partido progenitor se encuentra en crisis, repleto de pugnas internas sobre el futuro que debe asumir como colectivo político.

Para analizar el futuro del Partido Popular Democrático (PPD), el licenciado Eduardo Villanueva plantea que es necesario discutir el futuro del Estado Libre Asociado (ELA), su “vértebra” política.

“Si no resuelven ese dilema político del monstruo de dos cabezas que ellos mismos crearon, el PPD y el ELA, ambos, están abocados a desaparecer de la historia política”, subrayó.

Pero, para el exgobernador Rafael Hernández Colón, parece no haber un dilema que resolver porque, “en la realidad vital de nuestro pueblo, el ELA está triunfante”. Así lo manifestó este fin de semana frente a prominentes figuras del partido, y agregó que, para salir de la crisis, se deben usar los instrumentos que provee el status actual.

En un aparte con El Nuevo Día, el político indicó que, en los próximos 10 años, no habrá un cambio de status pues echaría abajo el plan fiscal certificado por la Junta de Supervisión Fiscal, por lo que los cambios se deben efectuar dentro del marco legal del propio ELA.

“Es fundamental el cambio para un sustituto de la (Sección) 936, porque Puerto Rico necesita una corriente continua de inversión importante que cree empleos en una medida significativa. El cambio que debe ocurrir en el ELA es la (Sección) 245a, una enmienda al Código de Rentas Internas de Estados Unidos que provee incentivo para la repatriación de las ganancias que no existen ahora”, dijo.

El presidente del partido, Héctor Ferrer, considera, sin embargo, que los tiempos sí requieren conversar sobre el status, y aprovechó la coyuntura para defender la Resolución 2625 de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que establece que la adquisición de cualquier condición política “libremente decidida por un pueblo, constituye formas del ejercicio del derecho de libre determinación de ese pueblo”.

“El momento lo que establece es la reorganización de la gobernanza del PPD y un camino a seguir en cuanto al status”, comentó el exrepresentante.

Para el abogado constitucionalista Carlos Ramos, esa cuarta opción que defiende Ferrer “no hay forma” de que sea interpretada como “una fórmula descolonizadora si se da dentro de la cláusula territorial”.

De hecho, pese a que destacó la valía de la Constitución del 1952, “de avanzada en materia de derechos sociales”, recalcó que “todo es prestado”, evidenciado en la Junta de Supervisión Fiscal.

“Los que insisten en que esos poderes fueron renunciados, que acaben y reten a PROMESA. Se van a enfrentar a una pared bien fuerte y es la naturaleza terrible, poderosa y maleable de la cláusula territorial. La manipulas según el Congreso quiera y los límites son muy pocos”, comentó.

En ese encasillado, el de la ideología y el status, es que se centra la pugna entre Ferrer y la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz Soto, una de las principales voces soberanistas que se oponen a lo que llama el “secuestro e inmovilismo del partido”. Apuesta a la soberanía, a una libre asociación donde haya una relación de equidad con Estados Unidos que permita conservar la ciudadanía americana, pero donde las herramientas de desarrollo económico estén en manos de los puertorriqueños.

Para Villanueva, en el ideal soberanista es donde yace el futuro del PPD y será ese el punto de contención que determinará si la colectividad desaparece o sobrevive en pleno siglo 21.

“Le va a pasar como le ocurrió al Partido Liberal, del cual nació el Partido Popular. No va a quedar más remedio que los que no coinciden con la visión conservadora y estática de su partido van a tener que irse y fundar otro partido con la ideología y fórmula de status que es posible... con más poderes fuera de la cláusula territorial. Eso es un futuro inevitable, quien no lo quiera enfrentar no está capacitado para ser líder de ese partido, sea hombre o mujer”, dijo.

Mientras tanto, el reloj sigue su curso. Las grandes celebraciones de antaño en honor a la Constitución hoy presencian la mermada asistencia y el poco júbilo.

“Hay un distanciamiento entre el liderato político y el pueblo que necesita dirección, necesita una ideología clara, necesita autoridad moral, gente en quienes confiar y las figuras de esos dos partidos políticos tradicionales con sus actuaciones han ido erosionado esa autoridad moral e intelectual que en el pasado convocaba al pueblo”, concluyó.

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