Cuenta la historia que María Antonieta consorte del Rey Luis XVI de Francia, en medio de su opulencia y extravagancia, preguntó a una doncella de palacio: ¿Por qué tantos harapientos en las calles de Paris? ¡Porque están buscando pan para comer y mueren de hambre su majestad! respondió la damisela. Pues Qu'ils mangent de la brioche [que coman pasteles] respondió la reina.
Que coman pasteles...
La anomia es un fenómeno muy fuerte y peligroso. La carencia de valores éticos piadosos en una sociedad conduce a una crueldad sin distinción
Aunque se dice que María Antonieta jamás lo expresó, así lo reseña Jean Jaques Rousseau en su tratado confesiones de 1782. En todo caso una respuesta de los ilustradores a la frivolidad de Versalles en una época de inmensos contrastes entre una vida arrojada entre jardines y nobleza vs. la trata inmisericorde de los siervos. Venezuela, a 231 años de la revolución francesa, atraviesa su propia versión de versallinos vs. miserables.
Una mácula llamada apariencia.