El mejor antídoto contra las guerras es la democracia. No es el único, pero casi. Los dictadores son más propensos a iniciar guerras porque pagan un precio menor por sus errores a nivel interno, porque las sociedades que gobiernan no tienen contrapesos y no poseen una prensa libre que movilice la opinión pública contra sus decisiones erróneas o caprichosas.
Un antídoto contra las guerras - Por JUAN MANUEL CAO
Las guerras de ocupación no tienen sentido para una mentalidad moderna. Es mejor negociar en paz con tu vecino que someterlo por la fuerza
Peor aún: los conflictos contra un enemigo externo les sirven para convocar la unidad nacional, acusar a los disidentes u opositores de traidores y exacerbar unas pasiones nacionalistas que le reafirman en el poder. No hay mayor peligro para la paz que una dictadura.
Lejos de constituir un elemento estabilizador como creen algunos, a la larga las autocracias se tornan un centro de inestabilidad regional y por momentos, como vemos en el caso de Rusia, de inestabilidad global.
- Temas
- Juan Manuel Cao
- dictadura
- Mundo