Ensayo de interpretación histórica y literaria. Las conversaciones y pasajes dialogados que siguen son deliberadamente fabulados: no son transcripciones ni pretenden atribuir palabras reales a Francisco Herrera Luque, Mariana Herrera ni a los personajes históricos. Son producto de una imaginación nutrida de admiración, respeto y eterno agradecimiento, por ellos…
Una conversación entre mantuanos y pardos [I]
La historiografía académica—posterior—particularmente en autores como Germán Carrera Damas, Elías Pino Iturrieta, Rafael Arráiz Lucca e Inés Quintero, profundizaron por caminos distintos a la crítica de la historia sacralizada
Hay una pregunta que vuelve una y otra vez cuando uno lee a Francisco Herrera Luque: ¿qué nos ha hecho ser venezolanos como somos? Fue gracias a él, a sus libros—que papá puso en mis manos— , al profundo cariño y respeto que le tengo a toda su familia, como por años sembré la misma inquietud que llevó a Herrera Luque, dedicarle la mayor parte de su vida a entender, resolver y redimir nuestro linaje.
“Viví en dos mundos. El de la oligarquía en el cual nací y desdeñaba de su pueblo, y en el de la negra Nicasa Chirinos [tataranieta del Sambo Chirinos, quien se levantó por la libertad de los esclavos], quién me enseñó mas psiquiatría que Juan José López Igor [su gran maestro Valenciano/España] y derramó más cariño sobre mi que mi propia madre […] Así aprendí a querer a mi pueblo, una nación maravillosa cuyo mestizaje es su magia, su esplendor, la poesía de su movimiento”. [Herrera Luque entrevista con Joaquin Soler Serrano -1990].
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