Puerto Rico 30 septiembre 2021

Padres y maestros están inconformes con la atención al rezago de los estudiantes

Ponen en duda algunas de las medidas propuestas para lidiar con la situación

El atraso en destrezas y conocimientos de los estudiantes en edad escolar es una realidad con la que a diario tienen que lidiar los maestros y aunque el Departamento de Educación (DE) todavía está analizando los resultados de las pruebas diagnósticas para ver cuán profundo es el problema y ampliar el plan preliminar para resolverlo, personal docente y madres de estudiantes no tienen mucha esperanza en las soluciones que ya se han propuesto.

Lo peor es que la situación no tiene que ver con la pandemia de covid-19 solamente, aunque es cierto que por decisión gubernamental las escuelas públicas se mantuvieron cerradas por casi un año, mientras en los hogares los estudiantes batallaban con la limitación de acceso al internet y falta de los manuales impresos que nunca llegaron, entre otras carencias.

El rezago académico se está arrastrando desde el paso del huracán María hace ya cuatro años. Desde entonces el personal docente ha tenido dificultades para proveer un servicio educativo cónsono con la realidad de Puerto Rico, expresó la maestra Lourdes Torres.

La educadora de octavo y noveno grado indicó que hay demasiados estresores en el País, incluyendo la migración de seres queridos y el aumento en el nivel de pobreza. Agregó que los apagones constantes dificultan superar las deficiencias en el aprendizaje.

Puntualizó que los estresores son notables porque los estudiantes, las madres y padres, y los maestros, no son máquinas. Indicó que los menores perciben la tensión y les afecta a la hora de enfocarse en el aprendizaje.

“Al magisterio también se le ha quitado tiempo importante para trabajar con ese rezago que estamos viendo. Nos obligan a tomar un montón de talleres —muchas veces inservibles— y el tiempo de planificar de manera diferenciada para ayudar a aquel estudiante que está mostrando que no domina cierta destreza no lo puedo hacer en una hora, que es el periodo que el Departamento de Educación me provee como periodo de capacitación”, puntualizó la maestra en declaraciones a EL VOCERO.

Expuso que el concepto de “recuperación académica” que usa la agencia para referirse al plan para mejorar el rezago está enmarcado en lo que se conoce como “capitalismo del desastre”, lejos del lenguaje pedagógico y que se acerca más a un concepto economicista.

Torres enfatizó que si el plan del DE implica la contratación de compañías privadas para suplementar las clases, anticipó que habrá problemas. Apuntó a que en el pasado se ha utilizado la contratación de estos servicios para poner en práctica esquemas de corrupción, mientras que los estudiantes no se sienten en la confianza de trabajar con extraños y no con sus maestros.

A la maestra le preocupa, además, que los datos que se recogen en las pruebas diagnósticas que se administraron al principio del semestre se amolden al objetivo de seguir fomentando la privatización de las escuelas. Señaló que para la prueba de cernimiento auditivo en inglés nunca llegaron las grabaciones y fueron los maestros quienes tuvieron que leer los cuentos a los estudiantes.

“Imagínate lo mal diseñadas que estaban esas pruebas... y los estudiantes se sienten frustrados”, dijo.

Por su parte, la maestra Vicmarie Negrón, quien da clases en Ponce, sostuvo que los estudiantes de quinto grado que atiende en su mayoría tienen las destrezas de tercer grado, aunque “se hace de tripas corazones”. Relató que una maestra de segundo grado recientemente le expresó entre lágrimas que está desesperada porque sus estudiantes apenas tuvieron un semestre presencial en kínder entre los terremotos y la pandemia. Agregó que ahora que volvieron a segundo grado las lagunas son tantas que se hacen casi imposibles de llenar. Indicó que en kínder los estudiantes aún no han aprendido a manejar la tecnología y si no tuvieron un adulto que les ayudara a conectarse para dar seguimiento a las clases, fue poco lo que pudieron aprender mientras estuvieron en las casas.

Contó que ante la falta de planteles seguros a raíz de los terremotos han unido la escuela elemental Ángela Cordero Bernard, cuyos estudiantes van por la mañana, con los de la superior vocacional Bernardino Cordero Bernard, que acuden en las tardes. La limitación de horario ha provocado que los periodos de clases sean de 40 minutos.

“Pero en lo que salgo de un salón y llego al otro salón en otro edificio, ya se me redujo el tiempo, ya son 35 minutos o 30 los que tengo para entrar de lleno en la clase. Así que solo tengo tiempo para dar el material que corresponde, no hay tiempo para cubrir la enseñanza de todo lo que se les ha quedado”, abundó Negrón.

Yariela Montes, quien imparte clases de primer grado en la escuela Ramón Marín Solá, en Guaynabo, se ha topado con que durante el periodo de clases virtuales muchos padres hicieron los trabajos de los menores, lo que considera profundiza las lagunas de los niños.

A su juicio, ningún estudiante debió pasar de grado y el enfoque se debió cambiar para que no significara un estigma en el récord de los estudiantes.Retos en educación especial

La situación para los estudiantes de educación especial también es preocupante, coincidieron ayer en rueda de prensa varias madres que plantearon falta de garantías y acceso a los servicios que se supone reciban. También denunciaron discrimen en algunos planteles contra los estudiantes que por razones médicas o religiosas no se han vacunado contra el coronavirus.

Melissa Rosario, portavoz de la Alianza Autismo y madre de dos menores, señaló que había acuerdos para eximir del uso de la mascarilla a los estudiantes que tienen problemas sensoriales —siempre que estén en atención individualizada— y aseguró que no se está cumpliendo. Agregó que tampoco se ha cumplido con el acompañamiento del Trabajador Asistente (T1) cuando los niños están de manera virtual. Apuntó a que en otros casos solo les envían tareas, sin la supervisión que requieren estos estudiantes con necesidades especiales.

Hacen recomendaciones

La maestra Torres planteó que para atacar el rezago se debe ampliar el horario de clases, reducir la cantidad de estudiantes por salón y agrupar los estudiantes —independientemente del grado— según las necesidades que presenten y enfocarse en estas.

Negrón, por su lado, expresó que de implementarse el horario extendido de 3:00 a 5:00 de la tarde, se debe hacer lo posible para que no sea virtual, porque el estudiante va a aprovecharlo solo si tiene internet, si no se va la luz y si no tiembla, lo que descontrola a muchos. La opción de acudir los sábados de manera presencial le parece más lógica para poder atender el rezago.

Reacciona el secretario

Mientras, el secretario interino de Educación Eliezer Ramos Parés, defendió las pruebas que se realizaron para saber en qué áreas había rezago y aseguró que la idea es establecer planes individuales por escuela, según las particularidades.

“Estamos analizando los datos, dándole apoyo a los maestros”, afirmó. También informó que la actualización del plan de recuperación académica está adelantado, pero rehusó dar detalles porque las nuevas medidas se anunciarán “muy pronto”.

“Hay un plan que está publicado en la página del departamento, que se ha ido alimentando de las propias comunidades escolares, de los padres, académicos, no solo del departamento, también de profesores de la universidad; está ahí y admite cambios”, acotó.

Fuente: elvocero.com

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