Puerto Rico 27 octubre 2017

Población correccional quiere ser parte de la solución

Busca insertarse en el proceso de reconstrucción del País y, de paso, inspirar a los boricuas a través de la música.

Viven tras las rejas, pero su condición de reos no les quita el deseo de ser parte de la reconstrucción de Puerto Rico.

Y mientras unos ayudan en los trabajos de limpieza y restauración de algunas égidas, otros utilizan la música como mecanismo para alentar a los puertorriqueños a levantarse y sacar al país de la crisis en que se encuentra sumido tras el paso del huracán María, el pasado 20 de septiembre.

“Nosotros fuimos antes parte del problema; ahora queremos ser parte de la solución”, afirmó Ramón Clausell, director musical de la Banda de Confinados del Departamento de Corrección y compositor del tema “Canción de libertad”, que fue presentado con su vídeo en el Complejo Correccional de Bayamón.

“Nos pusimos en la mente qué mensaje llevarle al pueblo y nació esta letra de que el puertorriqueño no se rinde, de que hemos tenido muchas personas famosas entre nosotros que lucharon hasta el fin y lo lograron. Así es que María es, simplemente, una oportunidad más para demostrar de qué estamos hechos los puertorriqueños”, continuó.

El tema, originalmente compuesto en melodía de hip hop, resultó en una producción que fusiona el pop rock con rap y salsa por solicitud de la agencia, debido a que deseaban poder satisfacer todo tipo de gustos musicales, explicó Clausell, de 44 años, y quien cumple una condena de 172 años por asesinato, tentativa de asesinato y violaciones a la ley de armas.

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Los chanteos fueron escritos por Jonathan Maldonado, de 27 años, y quien lleva tres años preso por venta de drogas.

“A mí me gusta decir que (la letra) salió del corazón de Dios. Nosotros somos una banda que nos dedicamos a alabar a Dios. Nosotros somos una banda cristiana. El director de la banda empezó a componerla por la inspiración de que él ama su patria, y empezó a componer esta canción de ‘Puerto Rico se levanta’… Él sabe que yo sé rapear y me invitó”, expuso.

“Nosotros queremos que (en la gente) se contagie un espíritu de que Puerto Rico se levanta, ánimo, fe, esperanza de que a pesar de que tuvimos esta catástrofe, Puerto Rico puede ser el mismo o mejor, y en el vídeo no solamente quisimos impartir esa motivación de levantar a Puerto Rico nuevamente, sino que queríamos dejarles saber que aquí los confinados queremos y tenemos la fuerza y las ganas para trabajar y aportar lo que esté en nuestro poder para levantar a Puerto Rico”, indicó el joven, que desde niño quería dedicarse a la música.

“Mi sueño original era ser rapero. Ya cuando me envolví en los malos pasos se me fue esa idea, pero ya había desarrollado el talento y ahora todavía chanteamos y rapeamos, pero con un propósito distinto. Ahora es para dar un mensaje positivo y de fe. Yo decidí dedicarle mi talento a papá Dios, y si cuando yo salga sigo en la misma línea de la música, va a ser música que definitivamente adore a Dios”, anticipa quien está sumariado por violar una probatoria por un caso de venta de drogas.

Ambos presos, que pertenecen al Instituto Educativo Correccional de la Institución 448, como el resto de los miembros de la banda musical, compartieron que el día del huracán sintieron impotencia al no poder estar junto a sus familias.

Reconocieron que la distancia física de sus seres queridos es parte del precio que pagan en la actualidad por los errores cometidos en el pasado. Al mismo tiempo, exhortaron a los jóvenes a no ser obstáculos en la reedificación del País.

“Sean parte de las gestiones que está haciendo el gobierno. No saboteen la gestión del gobierno, porque siempre escuchamos en las noticias ‘mira, que se robaron una planta’, tal vez de un hospital, de una égida, y así no somos los puertorriqueños. El mensaje que nosotros llevamos es que hagan las cosas bien, que nos unamos como pueblo y que le mostremos al mundo de que Puerto Rico se levanta”, reiteró Clausell.

“Yo me fui a la calle ya de adulto, cuando estaba en la universidad”, explica quien estudiaba ingeniería mecánica en la Universidad Politécnica. “Me descarrilé por el amor al dinero. Me fui por el camino fácil. Nunca pensé que las cosas iban a terminar así, pero cuando uno hace alianzas con personas en la calle son tus amigos, son tus hermanos. Ellos darían la vida por ti al igual que tú lo harías por ellos. Ese es el pensar. Hubo guerras y situaciones donde hubo muertes y uno se envuelve en esa situación”, explicó el padre de cuatro hijos, entre las edades de 18 y 23 años, a quienes asegura haberle inculcado que las reglas de la calle no son las que deben aplicar en su vida diaria.

Añade que les ha enseñado a pedir ayuda a las autoridades, o a sus maestros, antes de tomar “la justicia en sus manos”.

El secretario de Corrección, Eric Rolón, mencionó, por otro lado, que esperan poder llevar el tema a la radio para que el público pueda conocer el talento de la población correccional.

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