CAGUAS – Durante más de una semana, María Montañez tuvo que racionar la poca comida enlatada que tenía en su apartamento en la égida Jardín de las Catalinas. Su hermano quedó incomunicado por un derrumbe y su otro familiar más cercano sufrió grandes pérdidas, por lo que tampoco pudo auxiliarla.
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Al descubierto la crisis de acceso a alimentos tras el Huracán Fiona
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La poca comida caliente que consumió la mujer de 72 años fue gracias a otra de las residentes de la égida, Ana Collazo, quien tenía una pequeña estufa, y un vecino del edificio, apodado Quijote, quien cocinó de lo poco que tenía para los cientos de residentes del complejo de seis pisos.
“Estaba bien preocupada. Soy diabética y tengo que comer a ciertas horas y había perdido todo lo de la nevera, ya que estuvimos más de una semana sin luz. Fue terrible”, comentó Montañez, quien ayer fue una de las 200 personas que llegó al Centro de Apoyo Mutuo de la organización Comedores Sociales de Puerto Rico para buscar una compra de emergencia.
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