Puerto Rico 27 julio 2021

Conflicto obrero patronal mantiene mercancía internacional varada en los puertos

Se afecta la entrada de productos a la Isla

El conflicto obrero patronal entre la empresa Luis Ayala Colón, operador del Muelle de San Juan y la Unión de Trabajadores de los muelles —International Longshoremen’s Association (ILA Local 1740)— mantiene varado desde el pasado sábado el 25% de la mercancía internacional que llega a la Isla, equivalente a 3,000 vagones, principalmente con abastos de productos farmacéuticos y alimentos perecederos.

Además, el GH Pampero —que se suponía llegara a la Isla el 24 de julio— no vino y el JPO Scorpius, que debía llegar ayer, lleva una semana detenido en Caucedo, en la República Dominicana.

La fuente indicó que los barcos Vega Vela y el Aldebarán —que se suponía llegaran entre ayer y hoy— tampoco vendrán.

Esfuerzos de mediación

El secretario del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH) informó que una mediadora de la agencia ha estado trabajando la situación.

“Se reunieron en el DTRH el viernes y el sábado ambas partes. Continuamos trabajando la controversia donde se han podido solucionar algunos asuntos. El próximo miércoles, se reanudarán los trabajos para atender los asuntos pendientes”, adelantó.

Hernán F. Ayala, vicepresidente ejecutivo de la empresa Luis A. Ayala Colón Sucrs., Inc. señaló que el sábado, 17 de julio, los líderes de la Unión ILA 1740 ordenaron a sus miembros detener las operaciones de estiba del barco Northern Diplomat, razón por la cual radicaron cargos contra la unión ante la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo.

“La determinación de la unión de llevar a sus miembros a un paro que consideramos ilegal viene en menosprecio de las gestiones proactivas que ha realizado la empresa y de la disposición para la búsqueda de soluciones que hemos sostenido. Ha sido nuestra intención hallar alternativas para atender y resolver sus preocupaciones. No obstante, ellos han decidido suspender las labores a pesar del descalabro que esto puede implicar en la cadena de acarreo de suministros”, expresó Ayala.

Aseguró que a pesar de las gestiones que han realizado, “el 20 de julio, la unión dio la orden para que tampoco se diera paso a los trabajos de estiba en el MV Fouma”.

Ayala afirmó que han ofrecido aumento salarial y otros beneficios, pero entiende que el tranque es por la solicitud de creación de plazas de trabajo que no existen.

El representante legal de la Unión, William Marrero, explicó por su parte a EL VOCERO, que el conflicto responde a que el patrono implementó un nuevo sistema de tecnología para entrar datos, pero se niega a contratar personal para realizar esas funciones.

Señaló que en principio comenzaron a utilizar a los operadores de equipos pesados para realizar esa gestión y la unión se opuso por el riesgo de llevar a cabo ambas funciones a la vez.

Relató que el patrono optó por utilizar los supervisores en tales funciones, lo que no es posible porque atenta contra los empleos de la unidad apropiada.

Marrero hizo un llamado al patrono para que les pague a los trabajadores que realizaron sus funciones el pasado sábado —antes del cierre operacional— como lo estipula el contrato.

“Al final de cada jornada se emite el pago. En esta ocasión, todavía esos empleados no han cobrado”, denunció.

Carlos Albertorio, vicepresidente del capítulo Atlantic Coast District Executive Board de la ILA, sostuvo que han presentado alternativas, pero no han podido llegar a un acuerdo.

“Estamos en la mejor disposición de dialogar, porque a nosotros no nos beneficia el cierre operacional. Si no se trabaja no se cobra”, advirtió.

Las partes coincidieron en que la intervención del Departamento de Trabajo podría facilitar lograr un acuerdo y detener el impacto que el tranque pueda generar en la cadena de distribución.

Reaccionan los sectores

Manuel Reyes, director ejecutivo de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA), aseguró que ya es perceptible la falta de algunos alimentos.

“Ya muchos suplidores están confrontando problemas en conseguir sus productos, lo que incide en una limitación de inventario. Esto se suma a los problemas que ya previamente traemos con la situación del covid-19 y el reciente paro de los camioneros”, indicó.

Apuntó que la situación es el resultado de haberse monopolizado los muelles.

“Si hubiese varias opciones de compañías, un conflicto laboral de un lado no afectaría al otro. Lo que siempre sostuvimos...”, agregó.

Por su parte, Iván Báez, presidente de la Asociación de Comercio al Detal (Acdet), afirmó que en la medida en que se prolongue el conflicto laboral, mayor será el impacto en la cadena de suministros.

Expuso que le preocupa que los barcos tengan que irse de vuelta sin dejar la mercancía, porque en ese caso se generará el disloque.

“Se debe resolver de inmediato, ya que la falta de suministros ha comenzado a dejarse sentir”, insistió.

En el caso de la industria de manufactura, Carlos Rodríguez, presidente de la Asociación de Industriales de Puerto Rico (AIPR), manifestó que cada vez que se trastoca la cadena de distribución se atenta contra el sector.

“Paralizar la entrada a través de los muelles un día es malo, dos días es crítico y tres días es devastador. No se puede permitir. Esto provoca que las manufactureras tengan que notificar a las corporaciones como a los clientes el no poder cumplir, porque en ese proceso de cierres o huelgas mucha de la materia prima no llega a las empresas”, destacó.

Atento el gobierno

El director ejecutivo de la Autoridad de los Puertos, Joel A. Pizá Batiz, enfatizó que aunque no tiene facultad en ley para atender controversias obrero patronales entre entes privados, se mantendrán atentos y vigilantes a las negociaciones entre las partes.

“Aunque hay una queja presentada ante la National Labor Relation Board (NLRB), agradezco al secretario del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, Carlos Rivera Santiago, por poner a disposición de las partes mecanismos de mediación y diálogo. Hacemos un llamado al diálogo, al sosiego y a las acciones proporcionales. El interés de que la cadena de distribución no sea interrumpida y el pueblo de Puerto Rico pueda recibir suministros debe primar en todo este proceso”, sostuvo Pizá.

En Puerto Rico la mercancía internacional representa el 30% del total de la importación. El restante 70% llega de Estados Unidos.

Fuente: elvocero.com

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