Puerto Rico 13 abril 2018

Reclaman servicios para niños de educación especial

La familia recibió ayer un homenaje como parte de una actividad realizada en la Cámara de Representantes durante el Mes del Autismo.

Recibir la noticia de que un hijo o hija tiene el diagnóstico de autismo no es el fin del mundo, pero sí puede parecerlo para las familias que de repente comienzan un largo camino en busca de servicios en un sistema que parece muchas veces trabajar en contra de ellos.

Ayer, luego de recibir un homenaje en la Cámara de Representantes, algunas de estas familias relataron la realidad de vivir día a día con la incertidumbre de lo que les depara a estos menores.

Desiree Gascot y Rafael Torres son los padres de Pedro, un menor de once años que luchaba – a veces con sonrisas, a veces no – para conseguir soltarse de sus padres. Por ahora, el menor estudia en un centro especializado y recibe sus terapias a través del sistema de compra de servicios por parte del Departamento de Educación. Pero para estos padres, como para tantos otros, todos los años escolares implica adentrarse en un pulseo con la agencia para conseguir que cumplan con los derechos de su hijo.

Durante la entrevista, invariablemente regresaban al tema de qué sucederá con el segundo de sus tres hijos una vez sea mayor de edad o si ellos faltaran.

“El estrés de nosotros siempre es qué va a pasar cuando nosotros no estemos”, dijo Torres.

Mientras en el Capitolio se discute una nueva ley de educación especial, el día a día de estos menores habla volúmenes de las necesidades reales que tienen: terapias accesibles y en sus centros de estudio, escuelas públicas donde puedan integrarse, centros especializados donde puedan recibir los adiestramientos que necesitan para tener una vida independiente y alternativas para cuando llegan a la mayoría de edad.

“Se necesita más ayuda. Esto hay que verlo como un problema real que tenemos que atender como sociedad”, dijo Gascot.

La familia recibió ayer un homenaje como parte de una actividad realizada en la Cámara de Representantes durante el Mes del Autismo.

Costosas las terapias

Allí también estaba Tania Polanco con su hijo de cuatro años Eduardo.

Polanco resaltó lo costosas que son las terapias que reciben estos menores y lo difícil que es para las madres – que son muchas veces las principales y únicas cuidadoras – moverse desde pueblos distantes para garantizar que sus hijos reciban los servicios. Esto añade al estrés que provoca tener un menor con autismo.

“Las terapias son costosas y los padres y madres tienen que enfrentar la falta de servicios que son básicos para sus hijos y que, si no los reciben, se van a quedar rezagados”, dijo.

Agregó que “estas madres tienen un desgaste físico y emocional, muchas veces tienen depresión, ansiedad. El gran peso que los padres y madres llevamos en el corazón es grande”.

Para ella también es una pregunta constante qué pasará con su hijo en el futuro.

“Yo lo veo y me pregunto qué le deparará el futuro. Me pregunto si sufrirá rechazo, si seguirá necesitándome. Ese peso lo tienes todos los días”, relató.

“Los padres transitamos un camino difícil. Es una vida muy difícil que pone a prueba todos los días tu paciencia y tu fe”, sostuvo.

Fuente: elvocero.com

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