Puerto Rico 03 abril 2018

Temen más pobreza para la mujer

Expertas asocian a las políticas de austeridad de la junta fiscal una mayor precariedad económica para las jefas de familia

Cada vez son más las jefas de familia que, aun cuando poseen un trabajo, viven bajo los niveles de pobreza, un cuadro que ha empeorado luego del huracán María y que, según expertas consultadas por EL VOCERO, deberá agravarse todavía más con las políticas de austeridad que impulsan la Junta Federal de Control Fiscal y el gobierno.

Para las mujeres en Puerto Rico, quienes han perdido viviendas, pertenencias y hasta sus empleos, la situación se torna en extremo complicada y, según especialistas en el tema, no se avistan alternativas que ayuden a mejorar su estado actual a mediano plazo.

Para la socióloga Linda Colón, experta en temas de pobreza y desigualdad social, “lo que estamos viendo es un incremento enorme de la pobreza en la Isla”, sobre todo para la mujer.

Según datos del Perfil Socioeconómico de la Mujer en Puerto Rico, desarrollado por la Junta de Planificación (JP) a partir de la encuesta sobre la comunidad del Censo federal correspondiente a los años 2012-2016, un 58.6% de las mujeres jefas de hogar, donde no hay un compañero presente, vive bajo el nivel de pobreza. Eso muestra un aumento de 0.2%, si se compara con el periodo previo de cinco años, de 2007-2011. En los casos donde las jefas de familia tienen hijos que son infantes, las que están bajo los niveles de pobreza son muchas más, con un 69.6%.

“Mi expectativa es que se va a profundizar más la pobreza. Las políticas son adversas a los sectores medios y a los sectores pobres. Aquí los únicos que están nadando son los que están arriba”, sentenció Colón, catedrática en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras.

Con ella coincidió -por separado- Luz del Alba Acevedo, catedrática en el departamento de Ciencias Políticas del recinto de Río Piedras de la UPR, quien imparte cursos de género en el contexto económico.

“De la precariedad a la desesperación”

“Ha habido una evolución bien rápida en la condición de pobreza para la mujer luego del huracán María, donde la situación va de la precariedad a la desesperación”, opinó Acevedo. Agregó que sin lugar a dudas el 58.6% de mujeres jefas de hogar que vive bajo niveles de pobreza va aumentar considerablemente.

En Puerto Rico, del total de la población al 2016, el 52.4% o 1,787,635 eran mujeres, con una mediana de edad de 42.5 años y un crecimiento en el total de aquellas sobre los 65 años, de acuerdo con datos presentados, a su vez, por la socióloga de la JP, Miriam Cardona de Jesús.

En el período 2012 a 2016 la cantidad de hogares con mujer jefe de familia donde no había un esposo presente fue de 296,865.

“En el interior de la Isla todo esto es más fuerte. Pero aquí no se plantea resolver el problema de la pobreza y la desigualdad como un eje central y la desigualdad aumentó en Puerto Rico. La tasa de pobreza se espera que aumente”, significó Colón, quien, al mirar la situación en el contexto histórico, ve claro que “estamos en un retroceso muy grande”.

Empleos de poco impacto

El factor empleo, de acuerdo con la encuesta, en general, apenas contribuye a la movilidad social o siquiera a mejorar de manera significativa la situación de las mujeres jefas de familia, con una mediana de ingreso de $17,901 al año. El 40% de las jefas de hogar, sin esposo presente y que trabajan, está bajo los niveles de pobreza. Sobresale el dato de que la mitad de las mujeres jefas de familia trabaja a tiempo parcial, principalmente en el sector de servicios, y solo un 19.5% labora a tiempo completo.

A su vez, la edad es un factor considerable en el análisis de los niveles de pobreza de la mujer. Según el informe de la JP, de este segmento de mujeres jefas de hogar, el 43.2% tenía 65 años o más.

Tanto Colón como Acevedo indicaron que a las mujeres se les asignan unos roles domésticos, la crianza de los hijos y el cuido de los padres mayores de 65 años y enfermos, lo cual complica su situación. Si a eso se le añade que son jefas de familia con un salario bajo y en gran parte de tiempo parcial, entonces la asistencia social que puedan recibir, aunque es una ayuda, no contribuye a mejorar su situación, sino que les permite subsistir.

Lo que afectó María

“Aquí las mujeres (jefas) de familia, pobres, vieron sus casas deterioradas por el huracán y sus hogares están en una situación verdaderamente precaria, y no tienen manera de recuperar todo lo perdido… Muchas de estas mujeres que tenían dos empleos, muchos de estos son en las áreas de servicios y comercio, que fueron las que más sufrieron en el huracán y miles de ellos cerraron y no pudieron sobrevivir”, destacó Acevedo.

A partir de los datos reseñados por Cardona de Jesús, al 2016 “el 55.8% de las mujeres jefas de hogar, sin esposo presente, vivían\ en unidades de su propiedad, mientras que el 44.2% vivía en unidades alquiladas”.

En cuanto al desempleo en la población de mujeres, a la fecha de la encuesta hubo un aumento en todos los grupos de edad, tendencia que según Colón y Acevedo irremediablemente se ha disparado después del huracán María.

“Hay países que en 10 años reducen hasta un 5% sus niveles de pobreza con políticas dirigidas a distribuir las riquezas. Uno de los mecanismos para reducir pobreza es mejorar la educación general de la población e incorporar a la mujer en el trabajo, pero tienes que proponértelo y crear empleos a tiempo completo, y bien pagos. Ampliar los servicios a la comunidad, de manera gratuita”, recomendó Colón, quien advirtió que las políticas en discusión o ya aprobadas son para hacer todo lo contrario.

Fuente: elvocero.com

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